30 septiembre, 2014 serviesco

Vándalos y falta de mantenimiento atentan contra patrimonio histórico

Con la caída de uno de los cañones reinstalados en la Plaza de Armas frente al Museo Bolivariano de Soledad (Atlántico), se hizo más evidente el deterioro paulatino del espacio público donde están, que es producto de una intervención contratada por el Departamento.

La Plaza de Armas es uno de los espacios públicos recuperados para la convivencia por la Gobernación del Atlántico en un contrato ejecutado por la Unión Temporal Plazas y Parques, la misma entidad que recuperó la Plaza de la Paz.

Es una obra complementaria al Museo Bolivariano, pero contratada a través de la Secretaría de Infraestructura con recursos de la Tasa de Seguridad y Convivencia dentro de un paquete de obras adjudicado por la administración a un costo de 37.000 millones de pesos.

Pero mientras en otros espacios hay un poco más de cuidado, según habitantes del sector, en la Plaza de Armas además de la falta de mantenimiento de los elementos, los vándalos, delincuentes y reducidores están haciendo de las suyas desvalijando las barandas, los cañones y todo lo que encuentren que sea de metal y puedan vender para adquirir sustancias alucinógenas.

El soporte de madera de uno de los cañones -el que está a la derecha de la estatua del Libertador Simón Bolívar- cedió la mañana del miércoles y el elemento de dos toneladas de peso se fue al suelo en el que permanece. La Alcaldía de Soledad informó que la reparación del daño corresponde al concesionario.

La Plaza de Armas es la primera etapa de la Gran Plaza Bolivariana de Soledad que aún no ha sido adjudicada. En todo ese entorno hace falta acometer el arreglo de la Iglesia de San Antonio de Padua.

 Fuente: El Tiempo.

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