Panfletos intimidatorios siembran temor en barrios de Barranquilla

Caso reciente en la urbanización El Parque

Los residentes de la urbanización El Parque, de Soledad, no solo están cansados ya de los altos niveles de inseguridad y el descontrolado uso y abuso de estupefacientes en el que ha venido cayendo un numeroso grupo de jóvenes  del barrio. A este problema se le sumó la inquietante aparición en sus calles de una ‘lluvia’ de panfletos intimidatorios.

El manuscrito que aparece firmado por ‘el Grupo de Limpieza Atlántico’, está ilustrado con dos fusiles acomodados en forma de X y una calavera en el centro y dice lo siguiente: “En vista de tantos acontecimientos delictivos en contra de la ciudadanía  y  localidad…”, luego continua  con seis nombres y alias a los que declaran como ‘ objetivos militares’, cerrando con una frase lapidaria que reza así: “Padre de familia, si su hijo es sano, acuéstelo temprano”.

Los quebraderos de cabeza y la zozobra de las madres, abuelas,  hermanas y demás personas de esta comunidad se instalaron para quedarse  desde el pasado 7 de julio, la fecha en que los inquietantes escritos quedaron regados por las calles de la urbanización.

Jorge Gutiérrez, presidente de la junta de acción comunal expresó la sorpresa de la comunidad ante el hecho, del que asegura que es la primera vez que se presenta en el barrio. “Es un hecho preocupante hay temor entre los padres de familia sobre todo porque temen que por un error vaya a terminar uno de sus hijos dañado o afectado en algún atentado o algo por estilo”.

La situación empeoró al conocerse la noticia del asesinato de Carlitos Daza, el pasado 2 de agosto en cercanías de la urbanización, ya que el nombre de la víctima encabezaba la lista de los supuestos ‘objetivos militares’. “Tenemos que aclarar que la muerte de este muchacho es un hecho aislado porque fue asesinado en medio de una discusión que sostuvo con un conocido suyo. “Le pedimos a las autoridades más pie de fuerza, más vigilancia en el barrio”, afirmó Gutiérrez.

PREOCUPADA POR LOS NIETOS.

Para Edith Ortega la situación con el consumo de drogas, atracos y raponazos se viene haciendo cada vez más intolerable y una de sus mayores preocupaciones es que se vean afectados sus nietos. “Da mucho miedo porque aunque hay mucho droga aquí en este parque y andan atracando y todo eso, también hay pelaos sanos, deportistas, estudiantes. A mí me da mucho miedo por mis nietos”, recalcó.

La Policía Metropolitana de Barranquilla indicó que lo primero que debe hacer la comunidad en el momento de enfrentarse a una problemática de esta naturaleza es controlarse, intentar no preocuparse de manera innecesaria y poner el caso inmediatamente en conocimiento de las autoridades.

La institución tiene en conocimiento que muchos de estos panfletos lo que  buscan es generar un impacto sicológico, un temor en el ciudadano para que acceda a entregar  dinero o abandonar un bien, dependiendo el objetivo del delincuente.

De acuerdo con la Policía, estos panfletos son generados por grupos delincuenciales de origen diverso, incluso algunas investigaciones han arrojado como resultado que un mismo vecino impulsado por la intolerancia crea o se inventa  un panfleto.

Otras veces también se ha determinado que bandas delincuenciales como el grupo de los Costeños  o los Rastrojos lanzan panfletos intimidatorios u extorsivos en determinadas zonas que buscan controlar.

El panfleto busca generar un temor, una zozobra, desestabilizar e infundir miedo.

La policía una vez en conocimiento del caso inicia labores de inteligencia en la zona, aumenta el pie de fuerza, también genera acciones de índole preventiva en el sector e investiga a las personas mencionadas en el panfleto  y  verifica si existe un riesgo o amenaza latente.

El uso de esta herramienta intimidatoria es regular en la ciudad sobre todo en zonas de alta vulnerabilidad, en el sur, suroccidente, suroriente y  área metropolitana.

Antecedentes. El pasado 6 de febrero una serie de panfletos aparecieron en las calles del barrio La Luz donde se declaraban como supuestos objetivos militares a más de 30 personas.

El pasado domingo 8 de junio un hombre en una motocicleta dejó un panfleto en la entrada de un establecimiento del Barrio Abajo. En este  se advertía a los propietarios del lugar que debían cancelar determinada suma de dinero.

El jueves 12 de ese misma fecha, en ese mismo lugar, estalló un artefacto explosivo que generó confusión y pánico entre los trabajadores de dicha empresa. El acto delictivo le fue atribuido por las autoridades a bandas delincuenciales que operan en la zona.

En el  mes de enero del 2012 en más de 25 barrios del sur de Barranquilla se repartieron un sinnúmero de misivas intimidantes,  barrios como La Pradera, Las Malvinas, El Ferry, La Chinita y La Luz, en un caso colectivo sin precedentes en la ciudad que generó mucha angustia y expectativa entre la comunidad. Dos semanas después comenzaron aparecer en el norte  panfletos firmados por  el Bloque Torcoroma de los Rastrojos.

UNA HERRAMIENTA DE INTIMIDACIÓN.

Para Daniel Aguilar, sociólogo y docente universitario, el panfleto es una herramienta intimidatoria colectiva  que  tiene como objetivo ejercer  control sobre determinado grupo o sector social. El docente asegura que esta es una práctica que nos ha acompañado desde que estalló en el país la violencia partidista.

Al respecto el sociólogo explicó que los panfletos han sido utilizados durante décadas por los grupos al margen de la ley para amedrentar a un contrario.

“Esta no es una herramienta intimidatoria exclusiva de la sociedad colombiana, la literatura está llena de referencias a panfletos con los cuales se amenazaban algunos personajes. Lo que ha sucedido con la violencia en Colombia es que han cambiado de nombre los grupos, pero no han cambiado las prácticas y por eso ahora se ve que el uso de los panfletos es cada vez más  regular para ejercer control en zonas o en barrios vulnerables, en donde hay problemas de  delincuencia y microtráfico”, indicó el sociólogo Aguilar.

Fuente: El Heraldo.

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