3 marzo, 2015 serviesco

Hay menos riñas, pero aumentan los homicidios por la intolerancia

Las riñas en el área metropolitana disminuyeron en los primeros dos meses de 2015, en comparación con el mismo periodo del año pasado, pero han generado más muertes violentas.
Según las estadísticas de la Policía entre enero, febrero y el primero de marzo de 2014 hubo 21.269 riñas en Barranquilla, Galapa, Malambo, Puerto Colombia y Soledad. Este año la reducción es del 56%, es decir, hubo 11.997.
“Lamentablemente los cinco hechos de muertes violentas que se presentaron el fin de semana se dieron por diferencias personales”, explicó ayer el subcomandante de la Policía Metropolitana, coronel Égdar Muñoz Villamizar.
El año anterior la Policía dio a conocer que hubo 22 asesinatos por intolerancia y disputas. Y en 61 días hasta el domingo, 26 homicidios por iguales causas.
POR LA MÚSICA.
En el último caso la víctima fue Eduardo Rafael Gutiérrez Corro, atacado el domingo con un machete en el sector Villa Tablita, en el municipio Galapa. La primera hipótesis que se conoció por testigos señalan a un conocido del occiso como autor del crimen. Pero Carmen Ortega aseguró ayer que su familiar no se conocía con Fernando Javier Torres, el presunto homicida.
Gutiérrez vivía en el barrio Centro, en Galapa, en la calle 13 número 20-84. Estaba complaciendo a los que se encontraban en el establecimiento con la programación musical.
El coronel Muñoz precisó que Torres solicitó una canción, pero Gutiérrez Corro no la programó enseguida y, de repente, buscó un machete cerca del lugar y sorprendió al programador musical con un ataque en la espalda.
“Él estaba con unas amigas y no conocía a ese tipo. Eduardo no tenía ningún alias, le decíamos Neco por un personaje de una novela”, contó Ortega.
Según la Policía, la intolerancia también se reflejó en la reacción de la comunidad y conocidos de la víctima, que intentaron tomar justicia por su cuenta. “La Policía tuvo que intervenir para garantizar la seguridad”, dijo el Coronel Édgar Muñoz.
Conflictos sin trámite.
Jair Vega, mágister en estudios políticos y comunicación de la Universidad del Norte, analizó lo ocurrido en Galapa y considera que en la solución de conflictos ya no hay trámite entre los involucrados y se pasa directamente a las agresiones.
“Las divergencias tenían un proceso, ahora la agresión física es impulsiva, sin ninguna etapa previa”, explica Vega. “El trámite del conflicto ha desencadenado en el deseo de quitarse la vida”, agregó.
Carlos Orozco Arcieri, doctor en derecho y especialista en sociología jurídica, opinó que en un homicidio como el acontecido hace dos días el comportamiento violento no se encuentra por fuera de los imaginarios colectivos de nuestra región, más allá de las circunstancias del agresor.
“La realidad social es una construcción social que realizamos quienes hacemos parte de ella a través de instituciones, procesos de objetivación de necesidades y de subjetivación de respuestas a esas necesidades, valiéndonos de estructuras como las normas y, en particular, las jurídicas”.
Vega recordó que en épocas pasadas lo que él llama “trámite” hacia referencia a las disputas a mano entre los implicados. “Se trataba de medir fuerzas, algo simbólico, no con una intención de herir al otro”.
Orozco cree que para reducir la violencia es necesario comprenderla como un fenómeno complejo, “relacionándola con las estructuras y procesos sociales”.
Pedagogía de conflictos
El analista Jair Vega insiste en que el Estado y los gobiernos deben invertir más en la construcción de una pedagogía del conflicto y una reflexión ciudadana. En 2014, el Distrito destinó $30 millones de un presupuesto de su estrategia Barranquilla más segura de $5 mil 190 millones, para la promoción de los métodos alternativos de solución de conflictos y controversia en su línea de justicia.

Fuente: Elheraldo

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