10 febrero, 2015 serviesco

Fabricantes de licor adulterado camuflan ‘negocio’ con reciclaje

A propósito del decomiso del fin de semana, la Policía explica cómo tratan de ‘blindarse’ los criminales que están detrás de este delito. Aumentan operativos para el Carnaval.
Aparte del resultado que dejaron los operativos del fin de semana anterior contra las fábricas clandestinas de licor adulterado, la Policía detectó el nuevo ‘blindaje’ que usan quienes se dedican a este delito para evadir a la justicia.

El teniente Alexander Moreno, de la Unidad de Delitos contra el Patrimonio de la Sijín y quien estuvo a cargo de la diligencia, detalló que ahora los criminales adulteran “sobre pedido” para evitar el almacenamiento de alcohol industrial y otros elementos químicos con los que es fabricado el licor. Lo hacen, según Moreno, para evitar que se tipifique el delito de imitación y simulación de alimentos y productos, tal como lo establece el artículo 373 del Código Penal, y así evadir el peso de la ley, “diciendo que ellos se dedican a reciclar vidrio, cartón y plástico”.

La evasiva ya la ha escuchado en un par de ocasiones anteriores en Las Nieves, el barrio de Barranquilla que, de acuerdo con él, tiene historia en la adulteración de whisky y aguardiente.

Este año, según cifras reportadas por la Policía Metropolitana de Barranquilla, en la localidad Suroriente de la ciudad han sido decomisadas 4.717 botellas de licor falsificado. Y en 2014, para la misma fecha, la cifra fue de 1.146 litros de licor incautado.

En el más reciente allanamiento que participó Moreno, Policía y Fiscalía detectaron en San Roque y en Las Nieves un gigantesco cargamento de 7.100 botellas de whisky vacías de la marca Old Parr; 300 cajas vacías de la misma marca; 973 goteros para botellas de licor; 300 tapas de whisky; 553 tapas de aguardiente Antioqueño; 100 botellas vacías de whisky Buchannas; 20 Botellas vacías de la marca Something Special; 20 Botellas vacías de Red Label; 320 botellas vacías de aguardiente Antioqueño; 6 pimpinas vacías con capacidad para 20 litros cada una; un secador industrial para pegar las etiquetas y una maquina metálica artesanal para colocar los goteros a las botellas de licor.

Pese a la gran evidencia y los antecedentes que tenían los puntos allanados en la fabricación de la bebida ilegal, según lo expresado por Moreno, los dos individuos detenidos en la diligencia quedaron en libertad al decir que eran “recicladores”. Solo les anotaron en la base de datos de la Policía una captura y la conducción hasta la URI de la Fiscalía.

“Producen y distribuyen sobre pedido las marcas aperitivo Cocoanís, Antioqueño y Old Parr. Esta es la forma como se blindan. El reciclaje no es delito, no hay cárcel, no hay extinción de dominio y, lo peor de todo, es que la gente está consumiendo lo que ellos producen”, sostiene el teniente Moreno.

José Antonio Bonache, director de relaciones corporativas de Diageo, la compañía que distribuye la marca Old Parr en Colombia, señala que la adulteración es un problema de salud pública. No solo afecta de manera grave los recursos públicos para la salud y la educación sino que, adicionalmente, significa un alto riesgo que pueden llevar a con consecuencias fatales.

El ejecutivo reconoce que las autoridades hacen un gran esfuerzo por sacar del mercado la bebida ilegal, pero que es la sociedad la que debe rechazar por completo esta práctica y debe aprender a defenderse y a combatirla.

En esta temporada de Carnaval, cuando hay un “pico” en el consumo de whisky y, en especial de esta marca, Bonache precisa que los consumidores deben tener en cuenta que “las etiquetas deben ser nuevas, que no parezcan reutilizadas, enmendadas o deterioradas”.

También es imprescindible que se verifiquen las condiciones físicas de la botella, su apariencia, la condición de sus etiquetas y del anillo de seguridad de la tapa.

Detalla que en igual condición deben estar los sellos y estampillas que certifican su legalidad. “Asimismo, se debe revisar la presencia de los textos legales: ‘el exceso de alcohol es perjudicial para la salud’ y ‘prohibida la venta de bebidas alcohólicas o embriagantes a menores de edad’; que la contra etiqueta lleve el nombre y dirección del importador, el registro sanitario Invima, la capacidad o contenido neto y el grado de alcohol del producto”.

Control en Carnaval.

El coronel Ramiro Castrillón Lara, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, indica que para la temporada de Carnaval, además de reducir índices de los delitos de alto impacto entre la comunidad como lo son el hurto y el homicidio, los uniformados tienen la misión de ir tras los fabricantes de licor adulterado y los microtraficantes. Para el alto oficial, esta temible alianza genera violencia y pone en riesgo a la ciudadanía.

“Vamos a hacer permanentes operativos en asocio con la Fiscalía, pues estos deben ser mejores carnavales que los del año anterior, en materia de seguridad”, anota el coronel.

Fuente: Elheraldo

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