28 julio, 2015 serviesco

“¡Cuando reporten un hurto, avisen!”, les decían ladrones a policías cómplices en la Costa

Patrullero 1: ¡Aló!
Patrullero 2: Habla, curso, ¿qué tienes por ahí?
P1: ¿Tú coges turno ahora en la noche?
P2: Ya estoy de turno.
P1: Bueno, marica, hay una ‘fiestica’ (hurto).
P2: ¿Dónde?

P1: En un conjunto cerrado en El Rodadero. Lo único que necesitan es el radio. Nada más es que tú les timbres para que se escamoseen.
P2: ¿Cómo así, curso?
P1: Nada más necesitan que estés pendiente. Que apenas reporten un 904 (hurto) en el conjunto tal, enseguida avises: ‘¡Hey, pilas!’ …pero quiero saber si vas para confirmarle a este man.
P2: Yo voy. Dígale que me llame a este número.
P1: Bueno, ya le digo que sí, que todo bien.

El diálogo entre dos policías activos de Santa Marta forma parte de las cerca de 60.000 conversaciones de 35 teléfonos celulares que la Fiscalía y la Policía, con autorización judicial, tienen en su poder y están utilizando como elemento probatorio para judicializar a los 36 integrantes de una banda criminal regional –cinco de ellos delinquían desde cárceles– dedicada en la región al hurto y el fleteo de personas, asaltos a viviendas, entidades bancarias y establecimientos comerciales y el robo de cajeros automáticos de entidades financieras.

En el caso de El Rodadero, la víctima del hurto denunció ante la Fiscalía que en la madrugada del 23 de julio del año pasado ingresaron a su casa tres sujetos, lo amenazaron con armas de fuego para que abriera la caja fuerte donde tenía 100 millones de pesos, luego lo amarraron y huyeron con el botín y una pistola.

CONCIERTO PARA DELINQUIR. La identificación de la organización criminal tuvo su génesis en investigaciones por separado que la Fiscalía y la Policía comenzaron de las bandas delincuenciales los Chespy, Sicarare, los Turcos y Primero de Mayo. Cuando las autoridades pensaban que cada una actuaba por su cuenta, se encontraron con que en realidad estas, en varios casos, se concertaron para cometer robos millonarios. Entre ellas compartían información y hasta se apoyaban para actuar.

La Policía Nacional asegura que llegaron a cometer en el último año unos 40 asaltos, en los que robaron más de 2.500 millones de pesos en dinero, joyas y otros bienes de las víctimas.

Si bien los relatos y descripciones de los afectados fueron importantes para avanzar en la judicialización, la ayuda fundamental que recibieron los investigadores provino de un integrante de la banda: un taxista pidió protección y se convirtió en el testigo clave.

El informante les reveló que durante siete meses perteneció a uno de los grupos ilegales, luego de ser contactado por un policía que le prometió pagarle para que transportara a unos “amigos” que realizaban hurtos a residencias en Santa Marta.

El cooperante entregó números telefónicos y señaló a otros integrantes, incluso a algunos de los jefes. La información sirvió para que la Fiscalía interceptara los celulares y recopilara los audios, a través de los cuales conoció cómo planearon 56 hurtos, de los que materializaron la mayoría.

El taxista también les contó a los investigadores que a la organización le gustaba trabajar con policías porque “eran una garantía para cometer los robos”. Como en el caso de la grabación, los uniformados utilizaban las comunicaciones internas para alertar a sus compinches sobre los operativos en marcha. Por eso, 11 efectivos de la institución, 10 patrulleros y un intendente terminaron involucrados en la banda.

La fiscal 27 Claudia Carrasquilla, quien judicializa a los capturados, indicó que el testigo detalló que en los hurtos y fleteos participaban miembros de la Sijín y de patrulleros.

“SE CAYERON EN LA VUELTA”. En la investigación, que comenzó en marzo de 2014, quedó al descubierto que los contactos entre los delincuentes se hacían, además de las llamadas a celulares, por pin o WhatsApp. De esta manera planeaban los robos y hasta los viajes que tenían que hacer de una ciudad a otra, dependiendo del objetivo del robo. Indistintamente se movilizaban cometiendo hurtos en Santa Marta, Gaira, Codazzi, Valledupar, Barranquilla y Riohacha, entre otras ciudades y localidades.

Con una de las interceptaciones la Fiscalía demostró cómo varios de los delincuentes se unieron para un robo en el municipio de El Banco, Magdalena. Para el hurto se movilizaron varios de ellos desde Valledupar y otras poblaciones, pero fueron capturados cuando regresaban a la capital del Cesar. El audio evidencia la conversación entre dos integrantes de las bandas alarmados porque se “les cayó la vuelta”:

Integrante 1: Aló,
Integrante 2: ¿Si?
I1: ¿No te llamó Chespy?
I2: No, ¿por qué?
I1: Nojoda, se cayó ese marica.
I2: ¿Dónde?
I1: En Arjona, como con 100 millones.
I2: Nojodaaa, ¿cayó con quién?
I1: Con todos los pelao’s
I2: ¿Adentro o afuera?
I1: No, ya venían de viaje con la plata, relajados, pero cayeron en un pare de la Policía.
I2: Nojoda, en vez de venirse en bus. Están jodidos toditos ustedes.

En la conversación el primer interlocutor cuenta que los capturados se fueron en dos vehículos para El Banco y de regreso cayó el carro en el que llevaban el dinero y las joyas.

La Fiscalía verificó que el robo fue cometido en una vivienda a la que ingresaron cuatro delincuentes con pasamontañas el 7 de mayo de 2014, llevándose 20 millones en prendas y 60 millones en efectivo. A la familia asaltada la dejaron amarrada en su casa.

LA ORGANIZACIÓN. Además de los 11 policías a su servicio, la organización que conformaron las cuatro bandas tenía un cabecilla, un coordinador de hurtos, atracadores, personas encargadas de la logística y varios taxistas.

“Empezamos asociando el comportamiento de estas personas. No nos quedamos investigando solamente en Sucre, Riohacha, Santa Marta, aisladamente. Hicimos una labor de integración regional y nacional y fue lo que nos permitió armar un buen proceso investigativo”, dijo, al respecto, el general Rodolfo Palomino, director de la Policía Nacional.

En su modo de actuar, los delincuentes primero ubicaban los sitios a robar, realizaban vigilancia y seguimiento a sus víctimas, incluso conquistaban a las empleadas domésticas y luego ingresaban a los inmuebles a cometer los hurtos, explicó el oficial.

Los taxistas no solo se ocupaban de transportar a sus cómplices, sino que conseguían información para asegurar los golpes. Cuando les pedían un servicio y observaban que el pasajero vivía en una buena casa, le entablaban conversación y sabían si iba de viaje o a alguna transacción bancaria, información que de inmediato pasaban a la organización.

Palomino señaló entre los capturados a Alberto Nicolás Guerrero, alias Nico, como presunto cabecilla de la organización. También dijo que, supuestamente, hacían parte de esta el taxista Juan de la Cruz; Jhony Campo, uno de los atracadores; José León Rincón, encargado de la logística; Fabián David Orozco; Víctor Alfonso Villalobos, coordinador de hurtos; el conductor William Alberto Guevara; Jairo Rafael Espinosa; Luis Alberto López; Ernesto Rodríguez, taxista; Nimia Rosa Mendoza; Juan Alexander Torres, Erika Katherine Paternina y Rubén Darío Contreras.

Tras 18 allanamientos en Santa Marta, Barranquilla, Corozal, Riohacha y Valledupar, en la madrugada del pasado 17 de julio, los detenidos fueron llevados a esta última capital. Al presentarlos ante un juez de Control de Garantías, quien legalizó las capturas, les imputaron, en prolongadas audiencias, cargos por concierto para delinquir y hurto agravado. Hoy se reinicia la judicialización y la Fiscalía pedirá para ellos medida de aseguramiento.

“LLÁMAME AL OTRO CELULAR”

En otro diálogo, uno de los presuntos integrantes de la banda habla con un patrullero de la Policía para planear un robo en una población que no identifican.
Integrante: ¡Aló!
Patrullero: ¡Aló!
I: Cuénteme, primo, ¿cómo está la cosa?
P: ¿Con quién hablo?
I: Hablas con el amiguito del Mono, de aquí del Valle.
P: ¡Ah, de Geiner!
I: Sí, de Geiner.
P: Dígame jefe.
I: ¿Cuéntame cómo está la cosa, estás trabajando?
P: Sí, pero estoy de apoyo.
I: ¡Ah, estás de apoyo!
P: Sí, yo le comenté a él (Geiner) que apenas llegue al pueblo enseguida el paisano mío ya sabe la vuelta y todo, para que ustedes vengan y salgan.

Más adelante el delincuente le pregunta al presunto policía con qué colaboración cuentan y cómo está la seguridad, entonces este le dice que le va a dar otro número para que lo vuelva a llamar, y le pregunta si tiene WhatsApp.

Fuente: Elheraldo

Contáctenos

Deje en nuestras manos su Seguridad!